Los riesgos a los mantos acuíferos mostrados en la devastación de las cavernas en Quintana Roo y sus alrededores, la selva y los kilómetros devastados no son la única muestra del devorador paso del Tren Maya por la Península.
En México preocupa la muerte innegable y la pérdida del hábitat natural de los animales en peligro de extinción en la zona, como el Jaguar, así como de otras especies en riesgo por la maquinaria pesada manejada en la zona, así como los miles de árboles talados.
El INAH sepulta restos de cultura con tal de abrirle paso al Tren Maya en Quintana Roo
De acuerdo a lo que pudo atestiguar el equipo de Fuerza Informativa, contra toda lógica y pronóstico, el propio Instituto Nacional de Antropología e Historia, (INAH), optó por sepultar los vestigios de todo lo que existió antes del Tren Maya, sin dejar paso, rescoldo u oportunidad a que lo que una vez fue, permaneciera.
La devastación en la selva de Quintana Roo tendrá efectos nocivos para la fauna local. Con la construcción del Tren Maya el hábitat del jaguar está destruido... pic.twitter.com/0yK84WnNbD
— TV Azteca Morelos (@AztecaMorelos) March 23, 2024
La alarmante situación fue atestiguada por un arqueólogo que, en Quintana Roo, decidió hablar de forma anónima con el equipo de FIA: “Estos datos obviamente se van a perder precisamente por culpa de una mala administración, de un proyecto de salvamento arqueológico que no fue severamente estudiado, analizado, premeditado antes de entrar a hacer las excavaciones y los estudios de superficie, fue un proyecto brutalmente iniciado sin los trabajos previo que debe tener toda metodología científica”.
Ahora no son sólo los colectivos como “Sélvame del Tren” quienes piden auxilio y visibilidad a estas zonas, sino incluso arqueólogos que demuestran el impacto negativo que el Tren Maya está dejando en el patrimonio histórico y cultural de México, así como la devastación climática y medioambientalista con decenas de miles de árboles talados y especies en riesgo.
El jaguar, vestigios culturales, mantos acuíferos, piezas de la identidad mexicana e incluso recursos no renovables, un bien principal para todos, que forman parte de un medioambiente de todo el planeta Tierra, hoy están más en riesgo que nunca.












