¡Aquí no hay baches en la calle!, ¡Hay calle entre los baches! Pasar en carro es como jugar a esquivar obstáculos, pero con el riesgo de dejar media suspensión en el intento.
Los vecinos ya conocen cada hoyo de memoria, “aguas con ese”, y cuando llega una visita, no le dan la dirección de la casa, le dan un mapa de los baches para que lleguen bien. Pero eso no es todo, porque con las lluvias aumenta la diversión en un balneario pero rústico.