También parece una trampa, pero no para ratones, sino para vehículos y peatones. Con las varillas salidas y una llanta encima como única advertencia, automovilistas de Temixco tienen que ir esquivándola como si fuera un videojuego. Mientras tanto, las autoridades parecen seguir tapándose los ojos y oídos, aunque el riesgo y la afectación a la vialidad ya lleva tiempo atrapando pies de los vecinos y llantas de los vehículos.