De un lado, los automovilistas de Huitzilac pueden circular sobre concreto, pero basta avanzar unos metros para encontrarse con la otra realidad: terracería, polvo y una vialidad que parece haberse quedado esperando la segunda etapa de la obra.
Aquí no se necesita cambiar de avenida para vivir la aventura, basta con seguir derecho y pasar del pavimento al camino de tierra.













