Desde Tlaltizapán, la calle Tezozomoc de la colonia El Cerrito, los vecinos ya no saben si viven en una vialidad o en la versión "extrema" de un reality de supervivencia. Entre hoyos estratégicamente colocados, terracería rebelde y brincos dignos de videojuego en nivel experto, cruzar la calle es deporte de alto rendimiento.











