Imagínese querer un antojito a las ocho o nueve de la noche, y no poder salir a la tienda porque lo podrían asaltar. No es ficción, esto pasa en la calle Nardos, en la colonia Miguel Hidalgo de Xochitepec. Entre falta de pavimento y hierba que crece más que un compañero de producción, los maleantes tienen escondite perfecto, y la situación se vuelve alarmante.










