También conocida como mano de león o cresta de gallo, destaca por su textura aterciopelada y sus tonos rojos, morados y fucsias. Aunque se cree que es originaria de África y Asia, en México se ha convertido en una flor representativa de esta celebración.
Su color morado se asocia con el duelo y el luto, mientras que su presencia en los altares.
Así, la flor de terciopelo es mucho más que un adorno: es parte de una tradición que mantiene vivos los recuerdos y la identidad cultural de México. ¿La conocías?













