Aunque podría parecer una simple travesura, en esta región está prohibido molestar, atraer o perseguir innecesariamente a los osos polares, ya que estas acciones pueden poner en riesgo su bienestar.
Durante el verano, cuando escasean algunas presas con alto contenido energético, los osos necesitan conservar sus reservas de energía. Obligarlos a desplazarse innecesariamente puede afectar especialmente a hembras gestantes o lactantes.
Por eso, las autoridades consideran importante mantener una distancia segura y evitar cualquier acción que altere el comportamiento de estos animales.
El hombre aprendió una lección bastante costosa: despertar a un oso polar puede salir más caro que cualquier despertador.