Diversos estudios señalan que la peor hora para tomar café es justo después de despertar, especialmente durante los primeros 30 a 60 minutos. En ese lapso, el cuerpo produce cortisol, la hormona que regula la energía y la alerta. Beber café en ese momento no solo reduce el efecto de la cafeína, sino que puede elevar peligrosamente los niveles de glucosa en sangre.
Un estudio de la Universidad de Bath encontró que beber café antes del desayuno puede aumentar la glucosa hasta en un 50%. Esto incrementa el riesgo de padecer diabetes o problemas cardíacos. Por ello, especialistas recomiendan esperar a que los niveles de cortisol bajen antes de la primera taza.
La mayoría de expertos coinciden en que la mejor hora para tomar café es entre 9:30 y 11:30 a.m.. En ese momento, el cortisol ya descendió y la cafeína puede aprovecharse mejor, brindando energía y estimulando el sistema nervioso central. Además, se recomienda acompañarlo de alimentos para evitar acidez y proteger los niveles de glucosa.
El café puede ser un aliado para la concentración y el ánimo, siempre que se consuma en el momento adecuado. La prevención y el conocimiento son claves para disfrutarlo sin riesgos.
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