La investigación fue publicada en 1960 por el físico Heinz von Foerster y sus colaboradores, Patricia Mora y Lawrence Amiot, en la revista Science. El modelo proyectaba el crecimiento de la población mundial y calculaba que, si continuaba acelerándose al mismo ritmo, alcanzaría un resultado matemáticamente insostenible en noviembre de 2026.
Pero el estudio no predijo que la Tierra explotaría ni que la humanidad desaparecería ese día. Era una proyección sobre el crecimiento demográfico y sus posibles límites.
Además, la tendencia cambió: desde la década de 1990, la población mundial comenzó a crecer más lentamente de lo que calculaba aquel modelo.













