La propuesta fue creada por el dueño del Asahi Ryokan, Tetsuya Inoue, para promocionar la habitación número 8, una de las menos solicitadas.
La cámara podía transmitir durante las 24 horas, pero sin audio y sin mostrar el baño. Los huéspedes tampoco podían exhibir documentos, tarjetas bancarias ni realizar actos indebidos frente a la cámara.
Aunque la idea generó atención internacional y se volvió viral en redes sociales, las transmisiones ya no aparecen activas en YouTube.











