La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a poner sobre la mesa escenarios extremos, incluido el posible uso de armas nucleares. Aunque no existe una amenaza confirmada de que ocurra una detonación de este tipo, es importante señalar que, una explosión en territorio estadounidense podría tener consecuencias que cruzaran la frontera con México, principalmente por la dispersión de material radiactivo.
Si bien los efectos no serían iguales en todo el país (dependerían de la ubicación de la explosión), la potencia del arma, sí influiría en condiciones meteorológicas. Además, la onda expansiva y el calor afectarían principalmente las zonas cercanas al punto de detonación.
¿Qué estados de México podrían verse afectados ante una bomba nuclear en E.U.?
Si la detonación ocurriera en el sur o suroeste de Estados Unidos, los estados mexicanos más cercanos: Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, podrían verse afectados por la exposición de partículas radiactivas.
Sin embargo, esto es un caso hipotético, ya que no es posible establecer de manera oficial qué entidades resultarían afectadas, ya que la lluvia radiactiva no se distribuiría en un círculo uniforme; dependería de la dirección del viento y de las condiciones atmosféricas.
Incluso, varias zonas alejadas también podrían recibir partículas, aunque eso no significa que todas alcanzarían niveles peligrosos.
Por otra parte, los estados fronterizos no necesariamente sufrirían los efectos directos de la explosión. La destrucción por onda expansiva, calor y radiación inmediata se concentraría alrededor del punto de detonación en Estados Unidos. Por lo que para México, el principal riesgo a distancia sería la posible llegada de material radiactivo, además de impactos económicos, comerciales y humanitarios.
¿La radiación podría llegar hasta el centro de México?
Sí. Esto debido a que las partículas radiactivas pueden viajar cientos de kilómetros e incluso más, pero la distancia por sí sola no permite determinar si representarían un peligro para la población.
Además, la concentración y el riesgo disminuirían conforme el material se dispersara, y dependerían del tipo de detonación, el clima y el tiempo transcurrido.
Es por ello, que ante un escenario de esta magnitud de emergencia, las autoridades tendrían que monitorear la radiación y emitir indicaciones específicas según las mediciones.