Las veladoras representan la luz que guía a las almas; el agua ayuda a calmar su sed después del largo recorrido, y la sal simboliza la purificación.
El cempasúchil, con su intenso color y aroma, ayuda a orientar a los difuntos hacia el altar. El copal limpia el ambiente, mientras que el pan de muerto representa la fraternidad y el recuerdo de quienes ya no están.













