Durante las décadas de los 80 y 90, convivir con robots o utilizar tecnología capaz de realizar tareas cotidianas parecía algo propio de la ciencia ficción. En 2026, esa realidad ya forma parte de nuestra vida diaria.
La inteligencia artificial (IA) está presente incluso cuando no la vemos. Está detrás de las recomendaciones que recibimos para escuchar música, de los contenidos que aparecen en nuestras redes sociales y de las sugerencias relacionadas con nuestros gustos, intereses y actividades personales.
Hoy, el comercio electrónico, la publicidad y el marketing digital utilizan sistemas automatizados y herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar grandes cantidades de información para identificar patrones de consumo, filtrar preferencias y ofrecer productos o contenidos personalizados.
La tecnología también ha llegado a los hogares. Las casas inteligentes permiten controlar electrodomésticos, teléfonos, televisores, sistemas de sonido, iluminación y otros dispositivos mediante comandos de voz y asistentes impulsados por IA. Acciones que antes requerían varios pasos ahora pueden ejecutarse con una simple instrucción.
En distintas conferencias internacionales y encuentros empresariales, especialistas y representantes de la industria tecnológica han mostrado cómo estas herramientas pueden seguir transformando la vida cotidiana, con el objetivo de hacer más sencillas, rápidas y eficientes diversas actividades.
De acuerdo con estimaciones del sector, más del 30% del comercio mundial ya se realiza a través de plataformas de comercio electrónico, una muestra de la velocidad con la que los hábitos de consumo han cambiado.
En México, esta transformación es cada vez más tangible. La tecnología dejó de ser únicamente una herramienta de conectividad para convertirse en parte fundamental de la vida cotidiana, el consumo y la actividad económica. Actualmente, 86.1% de la población mexicana, equivalente a 104.9 millones de personas, utiliza internet.
El país ha transitado así de una primera etapa centrada en ampliar la conectividad hacia un ecosistema digital marcado por el uso intensivo de dispositivos móviles, el entretenimiento en línea, el comercio electrónico y el crecimiento de la automatización y la inteligencia artificial.
Lo que hace apenas unas décadas parecía imposible hoy ocurre frente a nosotros: los robots ya no necesariamente tienen forma humana ni caminan entre nosotros; muchos viven dentro de nuestros teléfonos, hogares y plataformas digitales, tomando decisiones y haciendo recomendaciones que influyen en nuestra vida cotidiana.