Uno de los principales riesgos será el calor extremo, que podría prolongarse durante los próximos meses y aumentar la posibilidad de golpes de calor, afectaciones a la salud y mayor demanda de agua.
Además, el fenómeno podría provocar periodos de sequía en algunas regiones y lluvias e inundaciones en otras, alterando las temperaturas y los patrones de precipitación a miles de kilómetros del Pacífico.
La Organización Meteorológica Mundial estima que “El Niño” podría mantenerse hasta febrero de 2027, por lo que autoridades mantienen vigilancia sobre sus posibles efectos.
En México, especialistas recomiendan mantenerse atentos a los pronósticos oficiales, especialmente ante episodios de temperaturas extremas, lluvias intensas y ciclones tropicales.















