En Turquía, Eser Karaca, una madre de dos hijos y de 42 años, fue asesinada por su exesposo dentro del hospital donde trabajaba. El agresor, Atilla Ayintapli, ingresó con una escopeta oculta en una bolsa y persiguió a Karaca hasta acorralarla en las escaleras. La víctima recibió tres disparos que le arrebataron la vida en el lugar.
El crimen ocurrió tras solicitar una nueva orden de restricción
Horas antes del ataque, Karaca había pedido una cuarta orden de restricción contra su expareja, pero aún no había sido notificada oficialmente. El agresor escapó del lugar luego de cometer el crimen pero fue detenido poco después y trasladado a un juzgado.












