Según explicó, un usuario editó un mensaje antiguo dentro de un chat público para insertar contenido ilegal generado con inteligencia artificial. Al detectarlo, se retiró temporalmente la aplicación de su tienda mientras se atendía el problema.
Durov también denunció la existencia de un presunto esquema de extorsión, donde personas malintencionadas introducirían contenido prohibido en comunidades populares para después denunciarlo y provocar su eliminación de las tiendas de aplicaciones. El servicio fue restablecido pocas horas después.
El caso reabrió el debate sobre los desafíos de moderar contenido generado por usuarios y los riesgos que enfrentan las plataformas digitales ante este tipo de ataques.
El arte del debate: de Sócrates a las redes sociales