Algunas llevan tanto tiempo sin mantenimiento que ya forman parte del paisaje urbano, como si hubieran sido instaladas para quedarse a vivir ahí, sin fecha de retiro.
Los vecinos dicen que caminar por la zona es toda una experiencia multisensorial: entre aromas que nadie pidió, posibles focos de infección y el riesgo permanente de un tropiezo con historia, el trayecto se convierte en una especie de “tour extremo” sin guía ni seguro de vida.
¡Calle con lodo! Sin drenaje, ni pavimentación, ni una vialidad digna para caminar en Temixco