En Tetlama, las calles parecen haberse convertido en una atracción turística para los amantes de la aventura extrema: cuando no están sin pavimentar, están completamente encharcadas, formando auténticas lagunas que obligan a vecinos, estudiantes y automovilistas de Temixco a demostrar sus habilidades para esquivar agua y el lodo.
Una llanta es el salvavidas de los automovilistas de Temixco para evitar caer dentro de una coladera rota