No apareció ni en el Senado, ni en su oficina ni en los pasillos. En redes, Enrique Inzunza afirmó haber asistido; sus propios colegas lo desmintieron y hasta lo ridiculizaron.
Lo único oficial fue su licencia por dos días, trámite tras el cual perdió el fuero. La oposición lo señala como narcopolítico y advierte: quizá recupere el cargo, pero no la confianza pública.