A siete meses del cierre definitivo de la principal planta automotriz en CIVAC, la administración de Margarita González Saravia ha sido incapaz de frenar la severa crisis económica que sufre Morelos.
Pese a la narrativa oficial que presume supuestos proyectos y expansiones, la realidad demuestra que las estrategias gubernamentales se quedan cortas frente al colapso industrial en el estado.
La realidad que el gobierno de Morelos no quiere que veas
De acuerda con cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la actividad industrial en el estado se desplomó un 16% anual durante el primer semestre de 2026, arrastrada por una caída del 25.3% en el sector manufacturero.
Además, de acuerdo con el Sindicato Independiente de Trabajadores, se perdieron alrededor de 2 mil 500 empleos directos y miles indirectos. Por lo que la crisis que atraviesa el estado es más que visible.
¿Quién paga las consecuencias de este gobierno? El pueblo morelense
Mientras las familias morelenses son las que sufren y pagan el costo de la inacción y la falta de un plan de contingencia real, la Secretaría de Desarrollo Económico mantiene en total incertidumbre a trabajadores y proveedores locales.
Los supuestos anuncios de inversión y las mesas de negociación estancadas solo evidencían que el actual gobierno estatal carece de la capacidad para atraer una empresa manufacturera equivalente, dejando el futuro de la zona industrial a la deriva.