El pasado 7 de junio, el sur de Filipinas registró un fuerte sismo de magnitud 7.8 provocado por el movimiento de placas tectónicas. El evento ocurrió a las 07:37 horas locales (23:37 GMT del domingo), generando afectaciones en diversas comunidades de la isla de Mindanao.
De acuerdo con autoridades y medios locales, equipos de emergencia acudieron a las zonas más impactadas, donde se ha confirmado el derrumbe de edificios y viviendas, además de cuantiosos daños materiales. Hasta el momento, se reportan 134 personas heridas, decenas de desaparecidos y múltiples réplicas posteriores al movimiento telúrico.
Las comunidades ubicadas en las faldas de cerros figuran entre las más afectadas. Como consecuencia de los daños estructurales y el riesgo de nuevos derrumbes, alrededor de 2 mil personas fueron desplazadas de sus hogares.
Tras el fuerte terremoto, las autoridades emitieron una alerta de tsunami para varias zonas costeras. Sin embargo, las agencias oficiales filipinas informaron posteriormente el levantamiento de la advertencia, luego de registrarse olas superiores a un metro de altura que impactaron algunas áreas del litoral sin provocar daños mayores adicionales.
Cabe destacar que Filipinas se encuentra dentro del Anillo de Fuego del Pacífico, una de las regiones con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo. Tan solo en 2025, la actividad sísmica en el país dejó al menos 76 personas fallecidas.