El 1 de noviembre de 1519, Hernán Cortés salió de Cholula acompañado por más de cuatro mil hombres. Su estrategia militar lo llevó a cruzar entre los volcanes, llegando a un paraje conocido como Cuauhíchcac, el ‘tajón del águila’. Desde ahí, divisó por primera vez la cercanía de la gran Tenochtitlán.
Hoy, el Paso de Cortés es un punto de acceso al Parque Nacional Izta-Popo. Los visitantes pueden llegar en automóvil, realizar senderismo, alpinismo y acampar. Existe un Centro de Atención al Visitante con servicios básicos y vigilancia para quienes ascienden.
Entre volcanes, este paraje sigue siendo testigo de la fuerza de la historia y la naturaleza.
Luces misteriosas sobre el Popocatépetl