Desde los afiladores que silbaban en las calles, hasta los veladores que anunciaban “todo sereno” en las madrugadas, estos trabajos fueron parte esencial de la vida comunitaria.
Con la llegada de nuevas tecnologías y formas de consumo, muchos desaparecieron y otros quedaron en el olvido, pero su memoria sigue viva en barrios, calles y familias que aún los recuerdan.











