En Morelos, el Día de Muertos se vive con tradiciones que van más allá de colocar flores de cempasúchil, comida y veladoras en un altar. En distintos municipios de la región, se conservan prácticas heredadas por generaciones, desde ofrendas que se suspenden en el aire hasta calabazas talladas y velas decoradas artesanalmente para honrar a sus difuntos.
Estas costumbres cambian de una comunidad a otra y reflejan la forma en que cada localidad recuerda a quienes ya no están, y aunque comparten elementos con las celebraciones de otros estados, en Morelos algunas expresiones destacan por sus materiales, su elaboración y la participación de las familias.
¿Qué costumbres de los municipios morelenses conservan elementos propios de su comunidad?
Ofrendas colgantes de Coatetelco
En Coatetelco, las ofrendas se colocan suspendidas, con alimentos, frutas, flores y otros elementos dedicados a los difuntos. Las familias preparan y presentan sus ofrendas de una particularidad diferente.
Chilacayotas iluminadas de Tepoztlán
Por su parte, en Tepoztlán, niñas, niños y adultos tallan chilacayotes para darles forma de rostros, los cuales colocan una vela en su interior y salen a recorrer las calles para pedir calaverita.
Ceras escamadas de Axochiapan
En el municipio de Axochiapan, la elaboración artesanal de ceras escamadas conserva un oficio ligado a las celebraciones religiosas y la vida comunitaria. Estas velas se decoran con delicadas figuras y capas de cera de abeja, de manera manual y se transmite entre generaciones.
La cerada de Ocotepec
En Ocotepec, Cuernavaca, del 31 de octubre al 2 de noviembre, las casas del poblado se iluminan con los altares que les hacen a sus seres queridos. Los habitantes abren las puertas de sus hogares para compartir las ofrendas dedicadas a sus familiares difuntos, ofreciendo pan, café o tamales a quienes llegan a rendir homenaje, como muestra de gratitud y respeto.
¿Qué otra costumbre de Día de Muertos originaria de Morelos agregarías a la lista?