La Cazahuetera era conocida por su riqueza natural y su nombre significa “lugar donde abundan los cazahuates”, un árbol emblemático de Morelos que durante décadas formó parte del paisaje de Cuernavaca y que hoy representa un símbolo de identidad, biodiversidad y memoria colectiva.
El cazahuate (Ipomoea murucoides o Ipomoea arborescens) es un árbol nativo de México, reconocido por su capacidad para crecer en terrenos áridos y por cubrir los cerros con una espectacular floración blanca durante la temporada seca. Su nombre proviene del náhuatl cazahuatl o quahuitl-zahuatl, combinación de las palabras "árbol” y “roña”, en referencia a la textura rugosa y blanquecina de su corteza.
Más allá de su valor ecológico, el cazahuate ocupa un lugar especial en la historia y las tradiciones mexicanas. De acuerdo con la tradición católica, fue el árbol donde ocurrió la cuarta aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego en 1531. Además, en la herbolaria tradicional se utilizó para tratar enfermedades de la piel gracias a la llamada teoría de las signaturas, que asociaba la apariencia de las plantas con sus propiedades medicinales.
En Cuernavaca, el principal refugio urbano de esta especie es el predio La Cazahuetera, un pulmón ecológico de más de cuatro hectáreas ubicado junto al Paso Exprés. También es posible encontrar ejemplares en antiguos terrenos de Plan de Ayala, así como en barrancas y zonas naturales como el Cañón de Lobos, donde cada año la floración transforma el paisaje en un extenso manto blanco.
Aunque el cultivo del cazahuate tiene gran importancia en municipios como Temoac, Jantetelco, Coatetelco, Cuentepec y Xoxocotla, el cazahuate representa otro de los grandes tesoros naturales de Morelos.
Su conservación no solo protege la biodiversidad de la región, sino también una parte invaluable de la historia, la cultura y el patrimonio ambiental del estado.