Nuestra tierra está llena de historia, y no solo en los libros. Morelos guarda joyas arqueológicas que siguen hablándonos desde el silencio de sus piedras. Empezamos por Xochicalco, en Miacatlán: una ciudad antigua con pirámides, palacios y un observatorio astronómico que aún sorprende al mundo.
En Cuernavaca está Teopanzolco, con huellas del México prehispánico y construcciones que narran siglos de cambios y resistencia. Chalcatzingo, en Jantetelco, nos conecta con los olmecas: sus relieves y ofrendas de jade nos cuentan sobre rituales y poder. En Jonacatepec, Las Pilas revela secretos con cada entierro descubierto y estructuras ceremoniales circulares.
Coatetelco, también en Miacatlán, conserva su juego de pelota y muros estucados. Un retrato claro de la vida comunitaria antigua. En Yautepec, se alza un palacio noble y ceremonial que alguna vez gobernó a miles. Y no podía faltar el místico Tepozteco, en lo alto del peñón: un santuario que los xochimilcas construyeron con devoción y vista privilegiada.
La entrada es gratuita los domingos para residentes y nacionales. Además, niños, estudiantes, adultos mayores y maestros entran sin costo.
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