Existen cinco tipos principales:
🔹 Piel normal: equilibrada, poros pequeños, sin brillos ni resequedad. 🔹 Piel seca: tirante, opaca y con tendencia a descamarse. 🔹 Piel grasa: brilla mucho, sobre todo en frente, nariz y barbilla. 🔹 Piel mixta: mezcla grasa en la zona T y resequedad en mejillas. 🔹 Piel sensible: reacciona fácil con enrojecimiento o picor.
¿Cómo cuidarla? Empieza con una limpieza adecuada: suave si tu piel es seca o sensible; más profunda si es grasa. Luego, una exfoliación ligera o más frecuente según tu tipo. El tónico, el sérum y la hidratación deben elegirse con base en lo que tu piel necesita. Y sin importar cuál tengas, ¡el bloqueador solar es obligatorio!
La clave es conocer tu piel. Una rutina bien armada no solo mejora tu apariencia, también previene problemas a futuro.
¿Ya identificaste qué tipo de piel tienes?











