El reflujo ocurre cuando el contenido del estómago regresa hacia el esófago, provocando irritación y molestias como acidez, regurgitación y, en algunos casos, tos o ronquera.
Uno de los factores que pueden favorecerlo es acostarse poco después de cenar, ya que la posición horizontal facilita que el contenido del estómago regrese al esófago.













