Sin embargo, especialistas advierten que algunos productos utilizados para limpiar una lápida pueden provocar daños permanentes, especialmente cuando se trata de mármol.
Uno de los principales productos que deben evitarse son el vinagre y el limón. Al tratarse de sustancias ácidas, pueden reaccionar con los componentes del mármol y deteriorar progresivamente su superficie, además de afectar las inscripciones de la lápida.













