El dolor abdominal, la sensación de pesadez y las molestias digestivas son algunos de los síntomas que pueden hacer pensar que se trata del mismo problema. Sin embargo, la colitis y la inflamación estomacal son padecimientos distintos que afectan diferentes órganos del aparato digestivo.
¿Qué es la colitis y cuáles son sus síntomas?
La colitis es la inflamación del colon o intestino grueso. Esta puede ser causada por infecciones, estrés, intolerancia a ciertos alimentos, enfermedades inflamatorias intestinales o alteraciones en la flora intestinal. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Dolor o cólicos en la parte baja del abdomen
- Distensión abdominal o sensación de inflamación
- Gases excesivos
- Diarrea
- Necesidad urgente de ir al baño
- Sensación de evacuación incompleta
En algunos casos, los síntomas pueden agravarse dependiendo de la causa que origine la inflamación.
Entonces, ¿qué es una inflamación estomacal?
La inflamación estomacal, conocida médicamente como gastritis cuando afecta el revestimiento del estómago, ocurre cuando la mucosa gástrica se irrita o inflama.
Las causas más comunes de esta incluyen el consumo excesivo de alimentos irritantes, alcohol, ciertos medicamentos, infecciones bacterianas o periodos prolongados de estrés. Los síntomas suelen ser:
- Ardor o dolor en la parte alta del abdomen
- Sensación de llenura rápida al comer
- Náuseas
- Eructos frecuentes
- Acidez o reflujo
- Malestar estomacal después de consumir ciertos alimentos
A diferencia de la colitis, los síntomas suelen concentrarse en la parte superior del abdomen y están más relacionados con la digestión de los alimentos.
¿Cómo diferenciar la colitis de una inflamación estomacal?
La principal diferencia es la zona afectada del aparato digestivo. Mientras la colitis se presenta en el intestino grueso y suele provocar alteraciones intestinales como diarrea, gases y cólicos, la inflamación estomacal afecta el estómago y genera síntomas como ardor, reflujo, náuseas y molestias después de comer.
Si los síntomas son persistentes, se acompañan de fiebre, sangre en las evacuaciones, vómitos frecuentes o pérdida de peso inexplicable, lo más recomendable es buscar atención médica de inmediato.
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