Entre el trabajo, las prisas y las actividades del día a día, comer rápido o saltarse las comidas puede convertirse en algo habitual. Sin embargo, ¡OJO! (PELIGRO), hacerlo de manera constante puede afectar la forma en que el organismo procesa los alimentos y favorecer molestias como inflamación abdominal, gases, agruras y sensación de pesadez.
Además, no se trata únicamente de qué comes, sino también de cómo y cuándo lo haces. Comer demasiado rápido puede dificultar que el cuerpo registre a tiempo la sensación de saciedad, mientras que pasar muchas horas sin comer puede llevar a llegar a la siguiente comida con demasiada hambre y terminar comiendo de más.
¿Qué pasa cuando comes demasiado rápido?
Cuando una persona come con rapidez suele masticar menos y con ello, puede tragar más aire, lo que favorece eructos, gases e inflamación abdominal. Además de que es más fácil consumir una cantidad mayor de comida antes de que aparezca la sensación de saciedad.
Comer despacio te permite masticar mejor los alimentos y darle tiempo al organismo para reconocer que ya ha recibido suficiente comida. Además, hacerlo sin prisas puede facilitar una digestión más cómoda.
¿Qué pasa si me salto muchas horas para comer?
Saltarte las comidas de manera habitual puede provocar que llegues a la siguiente comida con un hambre mucho mayor, lo que facilita comer demasiado rápido o en cantidades superiores a las necesarias.
En algunas personas también pueden aparecer dolor de cabeza, irritabilidad, cansancio o dificultad para concentrarse cuando pasan demasiado tiempo sin consumir alimentos.
Pero ojo, esto no significa que todas las personas deban comer exactamente a las mismas horas ni que saltarse una comida ocasionalmente sea peligroso. Las necesidades dependen de cada persona, su actividad física y sus condiciones de salud.
Lo importante es evitar que las prisas o una rutina desordenada hagan que comer se convierta constantemente en una carrera. Sentarse, comer con calma, masticar bien y mantener horarios razonablemente regulares puede ayudar a reducir molestias digestivas y mejorar la relación con la comida.
Si la inflamación, los gases, el dolor abdominal o las agruras aparecen con frecuencia, son intensos o persisten pese a cambiar estos hábitos, lo más recomendable es consultar a un profesional de la salud.
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