Una vez que termina la celebración, puedes darles una segunda vida a varios de sus elementos.
Las flores de cempasúchil, si ya están marchitas, pueden convertirse en composta para nutrir la tierra.
La fruta y el pan pueden aprovecharse si todavía están en buen estado y se conservaron de manera segura. Si los alimentos estuvieron expuestos durante días, lo mejor es no consumirlos.
Las calaveritas de azúcar y algunos adornos pueden guardarse para el próximo año, mientras que los recipientes de vidrio pueden reutilizarse.
Así puedes mantener viva la tradición mexicana y, al mismo tiempo, reducir los residuos.













