Pasar una mala noche de vez en cuando no significa que una persona vaya a desarrollar Alzheimer. Sin embargo, diferentes investigaciones han encontrado una relación entre los problemas crónicos de sueño y un mayor riesgo de demencia, especialmente cuando dormir poco o tener un descanso fragmentado se convierte en algo habitual durante años.
Una de las razones que estudia la ciencia está relacionada con lo que ocurre en el cerebro mientras dormimos. Durante el sueño profundo aumenta la actividad del sistema glinfático, una especie de mecanismo de limpieza cerebral que ayuda a eliminar sustancias de desecho, entre ellas proteínas relacionadas con enfermedades neurodegenerativas.
¿Qué pasa en el cerebro cuando duermes mal?
Durante el sueño profundo, el cerebro realiza procesos que ayudan a mantener su funcionamiento. Entre ellos está la eliminación de determinados productos de desecho que se acumulan durante el día.
Cuando el descanso es insuficiente o se interrumpe constantemente, estos procesos pueden verse afectados, y una de las sustancias que ha generado mayor interés es la beta-amiloide, una proteína que puede acumularse en el cerebro y que está relacionada con la enfermedad de Alzheimer.
OJO. Esto no significa que una noche sin dormir vaya a provocar una acumulación peligrosa ni que dormir poco sea una causa directa de Alzheimer. La relación es mucho más compleja y también intervienen factores como la edad, la genética, la salud cardiovascular y otros hábitos.
Además, existe una especie de círculo entre el sueño y el deterioro cerebral: dormir mal durante mucho tiempo puede estar relacionado con cambios en el cerebro, pero los primeros cambios asociados con el Alzheimer también pueden alterar el sueño años antes de que aparezcan problemas evidentes de memoria.
¿Cuántas horas debes dormir para cuidar tu cerebro?
Para la mayoría de los adultos, se recomienda procurar entre 7 y 9 horas de sueño por noche y mantener horarios relativamente constantes para acostarse y levantarse.
También puede ayudar establecer una rutina antes de dormir, limitar el uso de celular, televisión y otras pantallas cerca de la hora de acostarse y evitar el consumo de cafeína por la noche.
Si los problemas para dormir son frecuentes, duran meses o afectan el desempeño durante el día, se recomienda consultar a un especialista de la salud.
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