Después de sufrir constantes asaltos en su negocio, el dueño de una tienda decidió implementar una medida extrema para detener a los ladrones.
Diseñó una especie de trampa en la parte trasera del establecimiento: un acceso que permitía entrar, pero aparentemente no tenía salida.
La peculiar estrategia ha llamado la atención en redes sociales y ha generado todo tipo de reacciones entre los usuarios.













