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Estrés crónico y cortisol alto: un riesgo silencioso para tu salud

El estrés sostenido mantiene elevado el cortisol, una hormona que en exceso afecta el cerebro, el corazón y el sistema inmunológico.

Especialistas advierten que esta condición reduce la memoria y concentración, altera el sueño y aumenta el riesgo de ansiedad, depresión y enfermedades neurodegenerativas.

A nivel físico, el cortisol alto eleva la presión arterial, la glucosa en sangre y la grasa abdominal, lo que incrementa la probabilidad de hipertensión, diabetes e infartos. También debilita las defensas y favorece problemas digestivos y dolor muscular.

Hábitos como hacer ejercicio, dormir bien, meditar y comer balanceado ayudan a controlar el estrés y proteger la salud.

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