Un tierno gatito callejero se popular con los cibernautas, pues fue encontrado buscando cariño en el lugar más inesperado: el aparador de una tienda de ropa. Acurrucado entre las piernas y las manos de un maniquí, parecía haber adoptado al modelo como su humano. Una escena que derrite el corazón y nos recuerda que el afecto no tiene dueño... ni especie.
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