Durante décadas, imaginamos a Júpiter como un planeta gigante de tonos naranjas y marrones. Pero las imágenes captadas por la nave espacial Juno de la NASA nos muestran una realidad muy distinta: un mundo caótico, colorido y fascinante.
Las cámaras de Juno revelaron que las nubes de Júpiter forman torbellinos multicolores, con tonos azules, blancos, rojos y marrones que se mezclan en patrones turbulentos. Cada fotografía es un retrato artístico de la atmósfera más grande del sistema solar.