El elevador llegó a la planta baja y las puertas se abrieron. En ese instante, mientras el hombre daba un paso hacia afuera, la cabina se activó repentinamente hacia arriba.
Gracias a sus rápidos reflejos, logró impulsarse hacia el vestíbulo, evitando ser aplastado entre la cabina y el marco superior de la puerta. Aunque sufrió lesiones en la cabeza al golpearse contra la estructura, sobrevivió al accidente.