La Salmonella es una de las bacterias más asociadas con intoxicaciones alimentarias y, aunque suele relacionarse con productos de origen animal, también puede encontrarse en frutas y verduras que estuvieron expuestas a agua, tierra o superficies contaminadas.
¿Qué frutas tienen más riesgo de contaminarse con Salmonella?
Entre las frutas que son más propensas a ser contaminadas por brotes de salmonelosis destacan aquellas con superficies rugosas o porosas, donde las bacterias pueden quedar atrapadas con facilidad:
- El melón, encabeza frecuentemente las alertas sanitarias. Su corteza rugosa permite que microorganismos se adhieran a la superficie. El principal riesgo ocurre al momento de cortarlo, ya que el cuchillo puede arrastrar las bacterias de la cáscara hacia la pulpa que será consumida.
- La papaya también ha sido relacionada con diversos brotes; su superficie exterior puede retener microorganismos si estuvo expuesta a agua contaminada durante su producción.
- La sandía, aunque su cáscara es más lisa, crece directamente sobre el suelo, lo que incrementa las posibilidades de contacto con bacterias presentes en la tierra o fertilizantes contaminados.
Fresas y tomates también pueden contaminarse
Las fresas también corres riesgo de contaminarse debido a que suelen estar expuestos a agua de riego y tierra contaminada debido a que crecen cerca del suelo.
Además, de frutas como los tomates o jitomates que pueden contaminarse incluso desde la planta, ya que la bacteria puede ingresar a través de los poros cuando el agua o el suelo están infectados.
¿Por qué la fruta picada puede ser más peligrosa?
OJO: Las frutas listas para consumir suelen representar un riesgo adicional debido a la manipulación constante que reciben durante su preparación. Entre los productos con mayor potencial de contaminación se encuentran:
- Vasos de fruta mixta
- Charolas de fruta preenvasada
- Fruta vendida en establecimientos sin refrigeración adecuada
- Melón, piña, sandía y mango previamente cortados
- Manzana y kiwi picados
- Chips de manzana deshidratada en algunos lotes investigados por autoridades sanitarias
Una vez cortada, la fruta pierde parte de su protección natural y las bacterias pueden multiplicarse más fácilmente si no se conserva a temperaturas seguras.
¿Cómo reducir el riesgo al consumir fruta?
Las autoridades sanitarias recomiendan tomar algunas medidas sencillas para disminuir el riesgo de contaminación:
- Lavar cuidadosamente melones, papayas y sandías antes de cortarlos
- Tallar las cáscaras con un cepillo limpio bajo el chorro de agua
- Utilizar desinfectantes de grado alimenticio cuando sea apropiado
- Mantener refrigerada la fruta ya cortada
- Evitar comprar fruta picada que permanezca expuesta al calor o sin refrigeración adecuada
- Lavarse las manos antes de manipular alimentos
Estas acciones pueden ayudar a reducir significativamente la posibilidad de consumir frutas contaminadas y prevenir enfermedades gastrointestinales asociadas con Salmonella.
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