Los primeros días no son fáciles: aparecen antojos, irritabilidad o dolor de cabeza. Pero conforme pasan los días, los cambios se hacen evidentes:
- Menos ansiedad por comer alimentos azucarados.
- Energía estable durante el día.
- Menos inflamación y sensación de hinchazón.
- Mejor sueño y descanso profundo.
- Control del apetito y porciones más moderadas.
- Posible pérdida de peso ligera, al reducir calorías de bebidas y ultraprocesados.
Especialistas aclaran que no se trata de eliminar todos los azúcares, sino los añadidos.
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