Con plumaje iridiscente en tonos rojo, verde y azul, el quetzal macho parece salido de una pintura prehispánica. Sus plumas largas fueron usadas por los antiguos mexicanos en penachos de reyes y sacerdotes.
Hoy, esta ave monógama vive en los bosques tropicales del sur de México y se alimenta de aguacatillos e insectos.
Pese a ser una especie protegida, muchas personas lo capturan para tenerlo como mascota, sin saber que el quetzal no sobrevive fuera de su hábitat.
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