Las recientes lluvias y el crecimiento acelerado de la hierba alta han generado las condiciones ideales para un incremento en la población de garrapatas, un parásito que representa un riesgo para la salud de personas y mascotas durante esta temporada.
Aunque las garrapatas tienen su principal periodo de reproducción en primavera y verano, la humedad provocada por las precipitaciones constantes favorece su supervivencia. A diferencia de los días soleados, donde suelen deshidratarse y morir con facilidad, los ambientes húmedos les permiten permanecer activas durante más tiempo mientras esperan encontrar un huésped.
Estos parásitos no saltan ni vuelan. Su estrategia consiste en trepar hasta la punta de las hojas de la hierba alta, donde extienden sus patas delanteras para engancharse al paso de humanos o animales que rozan la vegetación.
Durante esta etapa, las garrapatas adultas alcanzan su mayor nivel de actividad para alimentarse y reproducirse, por lo que especialistas recomiendan extremar precauciones al realizar actividades al aire libre.
Al regresar de parques, jardines o caminatas, es importante revisar cuidadosamente la piel, especialmente en axilas, ingles, detrás de las rodillas y el cuero cabelludo. Asimismo, se recomienda inspeccionar el pelaje de las mascotas, ya que pueden transportar garrapatas al hogar y aumentar el riesgo de infestación.