Celebramos el Día del Tatuaje hablando de arte, identidad y tinta con alma. Desde la Polinesia hasta Morelos, el tatuaje ha pasado de rito ancestral a forma de arte contemporáneo.
Alexa Valladolid, de 24 años, dejó la medicina veterinaria para dedicarse de lleno al tatuaje. Originaria de Coatlán del Río, ahora vive y trabaja en Cuernavaca.
Hace seis años comenzó su carrera con una aguja en mano y la convicción de que el arte se puede llevar en la piel. Además de tatuar en línea fina, también pinta, fotografía y dibuja: disciplinas que nutren su estilo delicado y expresivo.
Alejandro Rivera, de 32 años, llegó desde la CDMX con una mezcla de talentos: es ingeniero civil, DJ, tiene una marca de ropa y es tatuador.
En su estudio de Cuernavaca busca equilibrio visual: juega con los ornamentales, la geometría, grosores, espacios y formas que le dan personalidad única a cada diseño.











