¿Alguna vez has sentido que tu energía, creatividad o estado de ánimo cambian según la fase de la Luna? Aunque para muchos suena a mito, el neurocientífico y especialista en somática Mark R. Filippi propuso una teoría que relaciona las principales fases lunares con la actividad de ciertos neurotransmisores del cerebro.
Según este modelo, durante la Luna Nueva aumenta la acetilcolina, vinculada con la creatividad, las nuevas ideas y el aprendizaje. En la fase de Luna Creciente, predominaría la serotonina, asociada con la energía, el enfoque y la organización. Mientras tanto, la Luna Llena estaría conectada con una mayor presencia de dopamina, neurotransmisor relacionado con la socialización, la motivación y la expansión emocional. Finalmente, la fase Menguante favorecería la norepinefrina, ligada al análisis, la introspección y el cierre de ciclos.
Sin embargo, especialistas aclaran que esta teoría no surgió de investigaciones biológicas avaladas por instituciones científicas, sino del llamado Método Somático desarrollado por Filippi. Por ello, no debe interpretarse como una verdad médica comprobada, sino como una herramienta de autoobservación, utilizada en ámbitos de bienestar y psicología holística para comprender los cambios emocionales y energéticos del cuerpo humano.