Actualmente, ocho mascotas participan en los estudios y los primeros resultados muestran avances en su calidad de vida y una posible detención de la progresión de la enfermedad.
Uno de los casos más destacados es el de Ody, una perrita que recuperó parte de su movilidad.
Aunque todavía faltan investigaciones para comprobar su eficacia y seguridad, este proyecto abre una nueva esperanza para la medicina veterinaria.