Si llegas a la mitad del día sin fuerzas, es probable que tu cuerpo no esté recibiendo las vitaminas que necesita. Nutrientes como la B12 y el complejo B son esenciales para transformar los alimentos en energía y mantener activo el sistema nervioso. La vitamina C, por su parte, refuerza el sistema inmunológico y te ayuda a mantenerte alerta, mientras que la D influye directamente en el estado de ánimo y en la absorción de calcio.
También destacan la vitamina E, que protege tus células durante el esfuerzo físico, y la vitamina A, vital para una buena visión y resistencia corporal. Todo esto impacta en tu rendimiento diario, incluso en el ritmo cardíaco.