Originaria de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, esta ave de plumaje verde y azuladas alas se ha adaptado rápidamente a las ciudades mexicanas. Su capacidad para formar grandes parvadas y construir nidos de hasta 200 kilos la hace única y peligrosa.
En la Ciudad de México, Puebla y Veracruz, las cotorras argentinas:
- Desplazan a aves nativas como gorriones y palomas.
- Dañan cultivos al alimentarse de granos y frutas.
- Sus nidos pesados en postes eléctricos y árboles provocan fallas de infraestructura.
- Pueden transmitir enfermedades a humanos y otras especies.
México registra más de 500 especies exóticas invasoras, y la cotorra argentina está entre las más peligrosas. Su rápida reproducción y resistencia a depredadores locales complican su control.
Lo que parece un espectáculo colorido en los parques es, en realidad, un problema ambiental que amenaza la biodiversidad.