Aunque los autos eléctricos suelen ser más caros al comprarse, el gasto diario juega a su favor. Cargar un eléctrico cuesta mucho menos que llenar un tanque de gasolina y su mantenimiento es más barato, ya que no requiere cambios de aceite ni tantas revisiones mecánicas.
Los autos de gasolina ganan en precio inicial, pero pierden a largo plazo por el costo del combustible y los servicios constantes. En resumen, el eléctrico es más barato de usar con el tiempo, mientras que el de gasolina puede resultar más costoso mes con mes.











