El menor salió corriendo hacia la avenida para recuperar su balón. En ese momento, un vehículo lo impactó de manera fatal. El accidente fue registrado por cámaras de seguridad y difundido en redes sociales.
El accidente reabre el debate sobre la falta de áreas recreativas seguras y la necesidad de educación vial. Expertos señalan que la prevención es clave para evitar tragedias similares.
La tragedia en Mersin nos recuerda que un balón no debería costar una vida. Crear espacios seguros y fomentar la prudencia puede salvar a nuestros niños.
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